RECUERDOS DE LA INFANCIA Y LA ADOSLENCENCIA COLEGIAL DOMINICANA: "MI VERDADERA HISTORIA CON EL TÁBACO" (Por nuestro comñañero MARIANO ESTRADA).-
Buenas noches amigos y compañeros del Proyecto Vircamaal. Igualmente, damos las más cordiales noches a todos los asiduos y habituales lectores internautas de nuestro blog dominicano. Estamos ya de lleno inmersos en el segundo día del undécimo mes de este año 2.009, que está empezando ya a estar de retirada. Escasamente le quedan sesenta días para finalizar. 00 Horas y 27 minutos de la madrugada.
En esta nueva jornada del mes de Noviembre de 2.009, en primer lugar, desde la Administración y Coordinación de neustro querido blog dominicano, vamos a proceder a realizar y proceder a efectuar la edición de un simpático y emotivo artículo que firma y nos ha enviaso su autor, nuestro compañero MARIANO ESTRADA .
Desde esta Adminitración de nuestro querido blog dominicano damos las más profundas gracias a nuestro compañero por la realización de este artículo. Esperamos y deseamos que el artículo realizado por nuestro compañero sea del agrado de todos nuestros asiduos lectores.
El citado artículo lleva por tíulo " MI HISTORIA CON EL TÁBACO" y su reproducción literal es la que se detalla a continuación:
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"... MI HISTORIA CON EL TÁBACO".-
(Por nuestro compañero MARIANO ESTRADA).-
Mi historia con el tabaco.
.../... Cuando pones gasolina, ¿no te huelen algo las manos? Lo que ha ocurrido en la jornada de hoy es que le di un caramelo a la memoria ¿Por qué me gustarían tanto los caramelos? No sé, tal vez los usara para amortiguar el olor que me dejaba el tabaco.
-Pero ¿es que tú fumabas? ¿Cómo, si entonces no fumaba ni Dios, salvo que fuera fraile, y aun los frailes lo hacían de tapadillo?
-Bueno, sólo un cigarro alguna vez, no creas.
-¿Y de dónde los sacabas?
-¿No lo recuerdas ya? Los introduje de contrabando cuando salí a la calle a buscar las manzanas del crecimiento, ya sabes, las recomendadas por el P. Cura para favorecer el estiramiento de las hormonas.
- ¿Y en qué lugar recóndito los fumabas, para no ser visto ni olido ni requisado?
- En los servicios de los dormitorios, en una de las ventanas altas y estrechas que había detrás de los platos de los retretes ¿Me sigues? Con la hoja cerrada, claro, mirando hacia el pequeño precipicio que daba al jardín. Allí no me veían los compañeros, por supuesto, pero tampoco los frailes, que son los que gozaban del derecho de husmear, o sea del permiso para empujar la portezuela e ir mirando en cada retrete. Y aun del permiso de mirar por encima de las puertas, si es que llegaban, que no era el caso del P. Enrique, por ejemplo.
-¿Y cómo es que no te veían? La ventana quedaba de frente...
-Ya, eso no lo recuerdo muy bien, tal vez el cristal fuera traslúcido...Lo que recuerdo perfectamente es que un día miró el P. Jaime Lebrato. Yo le vi a él, pero él a mí no me vio. Menos mal, porque, del susto, podía haberme ido al vacío... Cuando se fue, me quedé un rato esperando a que el silencio volviera a ser absoluto. Enfrente estaba la ducha en la que un compañero nuestro, que era hidrófobo, se metía con el paraguas que llevaba debajo del albornoz...
-¿De verdad ocurrían estas cosas? -peguntó inocentemente Oscarín, en el mesón donde cenamos los que fuimos comedidos en la Diputación, el pasado día 13 de Octubre.
-Pues claro que ocurrían, querido Oscar
-¿Y dónde estaba yo, que no me enteraba de nada?
-En las nubes, Oscar, tú siempre estabas meditando -le respondió alguien del corro, no sé si uno de los Iturgáiz, ya que estaban los dos, partiéndose de risa-
-¿Y siempre los fumabas allí? -medió un tercero, ¿Leónides, tal vez? ¿O Leónides estaba en el otro corro, donde contaba travesuras Javier Martín de Pablos?-
- Bueno -repliqué yo-, tampoco fueron tantos los que fumé... Además, allí sólo se podía fumar por la noche. Por el día me hubiera delatado la luz, o las sombras, y me hubieran mandado a casa, después de un leve paso por la incomunicación.
-Hasta que fueran a recogerte tus padres
-Eso, hasta que fueran a recogerme mis padres. Que hubieran tardado lo suyo, me parece, porque mi padre estaba entonces con los gabachos ¿No vale con que venga mi madre, Padre? Pero nada se derivó de la ventana, sólo unos acelerones del corazón, que no serían los últimos.
-¿Te ocurrió esto más veces?
-Esto, no. Pero sí me ocurrieron otras cosas... Verás, una tarde fumé en la mismísima camarilla...
-¿Eeeeh? ¿De veras? Hay que echarle morro...
- No creas, sólo un poquito de imaginación... Claro que ¡Valiente imaginación, la mía! Aquella tarde quedaron demostradas dos cosas. Una, que yo era un "tipo" con suerte. Y dos, que era bastante más tonto de lo que creía. Pues ¿no me metí a fumar en el maletero? Sí, sí, el maletero, justo debajo de la cama... Un lujo que no estaba al alcance de todos: Juan Manuel Díaz Álvarez, por ejemplo (el de la estrella colorá), no hubiera podido meterse, ya que tenía, casi, el mismo cuerpo que hoy...Alguna ventaja teníamos que tener los bajitos...
-¿Y qué pasó? No nos dejes en ascuas.
- En ascuas estaba yo, con el cigarro, cuando sentí que el humo me ahogaba...Tuve que salir corriendo, claro. Corriendo y oliendo. En tales circunstancias, ¿de qué iba a valerme el caramelo de Andrés? Comí chorizo de Muelas, picante y oloroso, intenté amortiguar, no recuerdo con qué, el tufo de la ropa, me lavé la cara... Y para comprobar el efecto de los antídotos bajé a la recreación donde estaban, ignorantes y juguetones, los compañeros... Me encontré de bruces con Faes: Pablo González Díaz-Faes, a quien eché de menos en la celebración del día 13 de octubre.
- Has fumado -dijo- hueles a tabaco
- ¿A tabaco yo? No puede ser ¡Mira!
Y volqué una vaharada espesa de aliento sobre su cara
-A tabaco y a chorizo, Ruso, no lo niegues... ¿A ver?... ¡Y encima te has echado colonia!...
¿Tendré que decir que Faes se quedó con la mosca detrás de la oreja? Pues sí, una mosca tan gorda que era más bien un moscardón. Sin embargo, hasta el pasado 12 de octubre, en San Marcos (habitación de Julio Correas, donde estuvimos hasta las 4 de la mañana con Isidro Cicero y Javier del Vigo), nadie ha sabido nada de estas cosas mías, que han pertenecido siempre a la intimidad y no tuvieron nunca otros efectos secundarios. Todos sabéis que, uno de los efectos secundarios del tabaco, en aquel lugar y en aquellos justos momentos, podía haber sido no un cáncer futuro de pulmón, sino una inminente y sonora patada en el culo. Tan sonora que el ruido hubiera llegado hasta Muelas de los Caballeros, Zamora, donde antes de ir yo al Colegio, fumábamos hojas de espino liadas en papel de periódico...
Coda:
En mis años jóvenes (digamos de los 20 a los 40), he sido fumador de hasta dos cajetillas al día. O sea, tela marinera. Pero hace 20 años que no fumo un pitillo. Esta es, más o menos, mi historia con el tabaco, que, salvo las mencionadas hojas de espino, es lo único que he fumado en la vida. Laus Deo, como dice Javier del Vigo. O, como digo yo, Nihil obstat. Publíquese.
Mariano Estrada, Marianín, el "Ruso".
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------FOTOGRAMA DIGITAL QUE ACOMPAÑA A LA EDICIÓN DEL PRESENTE ARTÍCULO A SER EDITADO EN LA JORNADA DE HOY.-
Fotograma digital que muestra cajetillas de tábaco de distinas marcas publicitarias.
Por la presente jornada este artículo no da más de sí. Nos volvemos a encontrar en la jornada de mañana en nuestro blog dominicano.
Sigue la actualidad y la información del Proyecto Vircamaal a través de nuestro blog dominicano.
Saludos y abrazos cordiales parta todos. Hasta pronto.
La Administración y Coordinación del Proyecto Proyecto Dominicos Vircamaal.-



