¡Celebramos con la Solemnidad e importancia debidas la FESTIVIDAD LITÚRGICA de una FIGURA CLAVE de la ORDEN DE PREDICADORES: SAN JUAN MACÍAS O.P. ...
Buenas noches compañeros y amigos del Proyecto Vircamaal. Asimismo, muy buenas noches a todos los asiduos y habituales lectores de nuestro blog dominicano. La vida sigue avanzando y aquí estamos de nuevo, en nuestro compromiso de cita diaria con la información y la actualidad del Proyecto Vircamaal. Estamos ya en marcha desde nuestro blog dominicano. Jornada correspondiente al lunes, día 28 de Septiembre de 2.009. 01 Horas y 19 inutos de la jornada recién comenzada.
En esta nueva jornada recién comenzada ... desde la Coordinación y Administración del Proyecto Vircamaal ... vamos a proceder a realizar con la solemnidad e importancia a la Celebración Litúrgica de la Festividad de ... UNA grandísima figura de la Orden Dominicna...
El Gran Santo de la Orden de Predicadores ... SAN JUAN MACÍAS ...
Un pequeño aporte biográfico se transcribe a continuación:
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San Juan Macías nació en Ribera del Fresno, (España), el 2 de marzo de 1585. Sus padres murieron, dejando en la orfandad a Juan y a su hermana Inés. Los niños pasaron a la tutela de sus tíos, padrinos de bautismo. Con ellos, como pastor de ovejas, el niño Juan recibiría por su trabajo la comida, ropa y una manta para abrigase.
La Noche Buena de 1605, Juan Macías con veinte años de edad manifestó a sus tíos su decisión de emigrar, para viajar por el mundo en busca de mejores condiciones de vida, y sobre todo, cumplir la voluntad de Dios, según se lo había dado a entender un niño desconocido , que decía llamarse San Juan Evangelista.
En una nave mercante llega a Cartagena, Colombia. De allí Juan Macías retomó el camino a Lima. Le animaba la esperanza gozosa que Dios era quien le guiaba y empujaba a Lima, ciudad que desconocía. En los poblados a donde llegaba trabaja para su sustento y descansa rezando el santo Rosario y comulgando.
Un día del mes de febrero de 1620, llegó a Lima, agotado de cansancio. Con el corazón que le brincaba de alegría, preguntando a la vecindad, se encaminó directamente al convento del Santísimo Rosario de los Dominicos, del cual había tenido referencias en España. Su primer encuentro en Lima, fue con el portero del Convento, fray Martín de Porras, quien lo atendió y se comprometió a buscarle trabajo en una hacienda vecina a la ciudad. De esta manera Martín de Porras y Juan Macías, echaban las bases de una sólida y fraterna amistad. Martín le enfervorizaba, y su dedicación a la causa de los pobres y marginados le entusiasmaba. Empezaba a despertar en su corazón la vocación de servicio al Señor y de entrega al prójimo, desde la vida consagrada.
Cierto día, se manifiesta su conocido protector, San Juan Evangelista, y le confirma en su vocación religiosa. "Tu puesto no es el de pastor, le dijo. Vete al Convento de la Magdalena, de la Orden de Predicadores, y pide el hábito de hermano". Fue designado para atender la portería conventual, labor a la que se dedicó por veintidós años.
Desde este lugar, hizo auténticas maravillas, la misma puerta fue un centro de obras buenas en bien de los demás. En los ratos libres salía para buscar a los pobres, a los abandonados, les daba calor y cariño. Más de 200 personas recibían cada día la comida de este humilde portero. Un don para el convento y para la Orden de los Dominicos en Lima.
San Juan Macías es el prototipo de los devotos del Rosario. Gustaba de rezarlo en forma permanente, implorando la misericordia del Señor por las almas del purgatorio. Por eso la iconografía religiosa lo representa librando a las almas del purgatorio con el rosario, y sus biógrafos acertadamente le han llamado "el ladrón del purgatorio".
La Recoleta de la que San Juan Macías era portero, era precisamente una casa de oración y contemplación, dentro de las normas de la estricta observancia regular. Para él no había horas consagradas a Dios y horas dedicadas al prójimo. Para él, dar de comer al hambriento o devolver la alegría al triste, era hacer oración.
San Juan Macías enferma a los sesenta años de edad. La hora señalada por Dios, había llegado. Muere a las seis y cuarenta y cinco de la tarde, del 16 de Septiembre de 1645. Con su muerte se inició una nueva etapa de veneración de su memoria: Su sepulcro comenzó a ser visitado por mucha gente, y Dios exaltó a su "servidor bueno y honrado", obrando maravillas en favor de los pobres y necesitados. Los restos de San Juan Macías descansan incorruptos en el Convento de Santo Domingo de Lima.
Fue proclamado Beato por el Papa Gregorio XVI, el 22 de Octubre de 1837. El Papa Pablo VI lo proclamó Santo el 28 de Setiembre de 1975.
Hoy pedimos a nuestro Señor que sepamos seguir esa doble ejemplaridad de San Juan Macías aprendiendo a honrar la pobreza: con la búsqueda confiada del pan cotidiano para los pobres, y con la búsqueda constante del Pan de los pobres, Cristo, que a todos conforta y conduce hacia la meta trascendente
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FOTOGRAMA DIGITAL QUE COMPAÑA A LA EDICIÓN DEL PRESENTE ARTÍCULO A SER PUBLICADO EN LA JORNADA DE HOY.-
Fotograma digital que muestra al grandísimo SANTO de la Orden de Predicadores, SAN JUAN MACÍAS, cuya festividad litúrgida celebramos en la jonrada de hoy.
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