¡Al Finalizar la jornada, nos retiramos a las CAMARETAS: Familiarmente, LUGARES DE MÁXIMO RENDIMIENTO Y MÍNIMO ESPACIO¡
Buenas noches compañeros y amigos del Proyecto Vircamaal. Asimismo, muy buenos días a todos los asiduos y habituales lectores de nuestro blog dominicano. La vida sigue avanzando y aquí estamos de nuevo, en nuestro compromiso de cita diaria con la información y la actualidad del Proyecto Vircamaal. Estamos ya en marcha desde nuestro blog dominicano. Jornada correspondiente al miércoles, día 12 de Agosto. 01 Horas y 43 minutos de la jornada recién comenzada.
En la presente jornada recién comenzada desde la Coordinación y Adminsitración de nuestro querido blog dominicano, hemos querido hacer presente en nuestro querido blog dominicano, dedicándole el presente artículo a ser editado en la jornada de hoy, a una de las dependencias básicas durante nuestros años de estancia, vivencia y convivencia en el Colegio de los Padres Dominicos de La Virgen del Camino.
Para ello, a continuación, vamos a reproducir un fenomenal y estupendo artículo de nuestro compañero de andanzas dominicanas, D. Marcelino Iglesias Suárez, sobre ... LAS CAMARESTAS ... EN LOS DORMITORIOS de las Escuelas Mayor o Menor del Colegio Apostólico de los Padres Dominicos de la localidad de La Virgen del Camino (León). ... Esperamos que el citado artículo sea de vuestro agrado y satisfacción ...
La reproducción literal del citado artículo referenciado es la que se detalla a continuación:
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Nos retrotraemos por un momento a 1963? Es un día cualquiera, de semana. ¿Sí? ¿Recordáis las tareas compartidas y su distribución? Una de ellas, la de la limpieza diaria de espacios comunes. Situémonos en uno de los dormitorios de la Escuela Menor. Es una mañana más de un día anodino, tal vez fuera ya por primavera o a finales del invierno. Quien escribe (un alumno de 1º que llevaba unos meses en el Colegio) manejaba intrépido uno de los tranvías (aquellos aparatosos ingenios tan útiles y manejables) con que nos deslizábamos por los pasillos con pericia y habilidad. Huele a petróleo; es un olor que recuerdo agradable.
Rompen la rutina y las habituales bromas y juegos o las no menos frecuentes desavenencias por cualesquiera motivos intrascendentes -- en tono menor las más de las veces-, voces de gente mayor. No son las del Padre Cura o del Padre Huarte (Pacura y Pahuarte, como atropelladamente los nombrábamos: ¿recordáis?). No, no son las suyas: son voces desconocidas, entre ellas las de alguna mujer. Curiosidad, atención. Compruebo intrigado: una familia que visita nuestras instalaciones. La acompaña un alumno de la Escuela Mayor. Lo reconocí: era Mediavilla, uno de los tipos más populares entre nosotros, uno de entre quienes los pequeños nos fijábamos y sabíamos sus nombres bien por ser buenos deportistas o solistas en la Escolanía o de probada simpatía. En fin, lo habitual entre los pequeños que tendíamos a imitar y a admirar a los mayores. Tal vez, además, porque fuera de Langreo (¿alguien me lo puede precisar?) y me identificara más así con él por ser yo de Blimea, de pocos kilómetros arriba, siguiendo el curso del Nalón.
Curioso, aparqué el tranvía y con discreción seguí admirado la brillante actuación -no exenta de efectistas ademanes con que iba subrayando su discurso- del ocasional guía. (Pongan atención, sitúense, compañeros: ¿recuerdan su voz, huelen a petróleo, ven cómo relucen los pasillos?)
-Fíjense ustedes: perfecta simetría en cada planta de dormitorios. En el centro -y señaló dirigiendo su mano a la pieza- la habitación del Director de la Escuela Menor.
Se giró, extendió su mano a la derecha y abrió la trampilla:
-Por aquí enviamos cada fin de semana las bolsas con la ropa sucia que será conducida posteriormente a la lavandería. Síganme, por favor. Vayamos ahora a ver las camarillas.
Abrió la que le quedaba más próxima y, con soltura de vendedor ambulante, fue enumerando cada una de los componentes del habitáculo y su correspondiente utilidad. Con las manos entrelazadas a la espalda, satisfecho, con rotunda seguridad y dicción solemne, concluyó su prolija descripción:
-Mínimo espacio, máximo rendimiento.
Boquiabierto e impresionado, observé cómo los visitantes se iban escaleras abajo cabeceando sin duda en señal de aprobación, sin ya atender yo a qué explicaciones o con qué matices de lo visto les continuaría ilustrando el improvisado y fabuloso guía, pero con el eslogan que acababa de oír por primera vez calando en la memoria, dejando abonado el surco con sus sonidos.
Y así hasta hoy, unos 44 años después, cuando por fin escribo la entrañable anécdota, en Oviedo, ciudad en la que resido.
Marcelino Iglesias Suárez, alumno de la "Fundación Virgen del Camino", entre los años 1962-1967
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FOTOGRAMA DIGITAL QUE ACOMPAÑA A LA EDICIÓN DEL PRESENTE ARTÍCULO.-
Fotografía de los Dormitorios (Camaretas) del Colegio Mayor de los Padres Dominicos de La Virgen del Camino (Leñon). La mejor definición que se ha dado nunca de Camareta: "Mínimo espacio, máximo rendimiento".
La información y la actudalidad continúan n nuestro blog domincano.
Para todos: Saludos y abrazos digitales e nternautas.
Seguimos en contacto a través de nuesto querido blog dominicano.
En la jornada de mañana, tendremos nueva cita con la información y la actualidad del Proyecto Vircamaal en nuestro querido blog dominicano.
Mientras llega ese momento, sed felices. Saludos y abrazos cordiales.
La Coordinación y Adminsitración del Blog Dominicano Proyecto Dominicos Vircamaal.-



